"Si usted no puede establecer diferencia entre las distintas fragancias, no puede fabricar perfumes; si no tiene piernas, no puede ser corredor. Si es sordo, no puede ser músico.
Para convertirse en dramaturgo deberá ser un hombre con imaginación y sentido común, para comenzar. Debe ser observador. Nunca debe estar satisfecho con el conocimiento superficial. Debe tener paciencia para investigar las causas. Debe tener sentido del equilibrio y el buen gusto. Sabrá economía, psicología, fisiología, sociología. Puede aprender estas cosas con paciencia y trabajando con ahínco –y si no las aprende, ningún acceso hará un buen dramaturgo de usted. A menudo nos quedamos pasmados al ver cuán volublemente las gentes se deciden a ser escritores o dramaturgos. Se necesitan alrededor de tres años de aprendizaje para hacer un buen zapatero; lo mismo ocurre para convertirse en carpintero, o para adquirir cualquier otro oficio. ¿Por qué la dramaturgia –una de las profesiones más difíciles del mundo– se aprenderá de la mañana a la noche, sin un estudio serio? El acceso dialéctico ayudará a aquéllos que se han preparado para este trabajo. También ayudará al principiante presentándole un cuadro claro de los obstáculos con que tropezará en su trayectoria y del camino que debe seguir si quiere ver satisfechas sus ambiciones."
Egri Lajos. Cómo escribir un drama. Ed Bell.
miércoles, 30 de abril de 2008
domingo, 27 de abril de 2008
Autoretrato Giovanny Papini
Soy el autodidáctico neto, y el autodidacto es grande únicamente si consigue madurarse y formarse. Soy el enciclopédico, el hombre de los manuales y de los diccionarios, y el enciclopédico es maravilloso cuando sabe ligar con los anillos de hierro de las ideas madres los haces marchitos y sin flores de los hechos regados aquí y allí por las librerías.
Puedo deslumbrar a más de uno con la bibliografía; puedo sostener conversaciones docentes, incluso con especialistas. Pero pasados cinco minutos o cinco días héteme a secas; mi panera está vacía. Tengo muchos sacos en mi casa, pero ninguno a la medida.
Adondequiera que me vuelva no soy un profano, mas tampoco un iniciado. No tengo sitial reconocido en las reuniones de los doctores, y no llevo carteles en la frente. Soy un desarraigado que puede estar en cualquier parte mientras no lo echen.
Judío errante del saber, no me he detenido en país alguno, no he tomado domicilio estable en ninguna ciudad. Perseguido por el demonio de la curiosidad he explorado ríos y bosques sin designio y sin paciencia, de paso, al vuelo. Tengo muchas reminiscencias, pero pocos fundamentos. Soy como un rey que posee un gran imperio compuesto de mapas. Lo he empezado todo y no he concluido nada. Apenas emprendido un camino, he vuelto por la primera travesía abierta a mi derecha o a mi izquierda, y de ésta, por los atajos, he ido a dar a los senderos y por los senderos a otra carretera.
Cuando alguien se maravilla de mi saber, de mi erudición, me entran ganas de reír. Yo sólo sé los vacíos espantosos que hay en mi cerebro. Yo solo, que he querido saberlo todo, sé cuán próximos están los confines de mi ciencia.
Las hazañas de la antigüedad, las lenguas muertas de las grandes naciones, las ciencias de la luz, del movimiento, de la vida, me están casi cerradas. Conozco el vocabulario y algún párrafo, tengo una idea del conjunto, y no sé andar con mis piernas. Soy ignorante, desmesurada e incurablemente ignorante. Y lo peor es que mi ignorancia no es la pura natural del hombre de los bosques y de los campos, que puede ir unida a la frescura, a la paz e incluso a una cierta ingeniosidad.
No; yo soy un ignorante que se ha revolcado entre libros; soy un ratón de biblioteca; soy el que ha aprendido tanto, que ha perdido la espontaneidad sin adquirir sabiduría.
GIOVANNI PAPINI
Puedo deslumbrar a más de uno con la bibliografía; puedo sostener conversaciones docentes, incluso con especialistas. Pero pasados cinco minutos o cinco días héteme a secas; mi panera está vacía. Tengo muchos sacos en mi casa, pero ninguno a la medida.
Adondequiera que me vuelva no soy un profano, mas tampoco un iniciado. No tengo sitial reconocido en las reuniones de los doctores, y no llevo carteles en la frente. Soy un desarraigado que puede estar en cualquier parte mientras no lo echen.
Judío errante del saber, no me he detenido en país alguno, no he tomado domicilio estable en ninguna ciudad. Perseguido por el demonio de la curiosidad he explorado ríos y bosques sin designio y sin paciencia, de paso, al vuelo. Tengo muchas reminiscencias, pero pocos fundamentos. Soy como un rey que posee un gran imperio compuesto de mapas. Lo he empezado todo y no he concluido nada. Apenas emprendido un camino, he vuelto por la primera travesía abierta a mi derecha o a mi izquierda, y de ésta, por los atajos, he ido a dar a los senderos y por los senderos a otra carretera.
Cuando alguien se maravilla de mi saber, de mi erudición, me entran ganas de reír. Yo sólo sé los vacíos espantosos que hay en mi cerebro. Yo solo, que he querido saberlo todo, sé cuán próximos están los confines de mi ciencia.
Las hazañas de la antigüedad, las lenguas muertas de las grandes naciones, las ciencias de la luz, del movimiento, de la vida, me están casi cerradas. Conozco el vocabulario y algún párrafo, tengo una idea del conjunto, y no sé andar con mis piernas. Soy ignorante, desmesurada e incurablemente ignorante. Y lo peor es que mi ignorancia no es la pura natural del hombre de los bosques y de los campos, que puede ir unida a la frescura, a la paz e incluso a una cierta ingeniosidad.
No; yo soy un ignorante que se ha revolcado entre libros; soy un ratón de biblioteca; soy el que ha aprendido tanto, que ha perdido la espontaneidad sin adquirir sabiduría.
GIOVANNI PAPINI
Síndrome del zapatero y los duendes.
"GALLINAZO: Os estáis anticipando. Mi diagnóstico es que sufrís del síndrome del zapatero y los duendes, descubierto por los doctores Jacobo y Guillermo Grimm. ¡Cuidado! porque quienes padecen de este mal presentan una conducta de aplazamiento permanente que les impide gozar de las imposibilidades de la vida. Sí, he dicho anticipación y luego aplazamiento, porque si no fuera una contradicción no sería una enfermedad sino una bendición. Por eso, los agobiados por este trastorno dejan todo al azar. Hacen las cosas a medias, esperan que esos pequeños seres imaginarios salgan a mitad de la noche de los más oscuros recovecos y terminen lo que ellos, en su enorme irresponsabilidad, han comenzado. Cada día trae una nueva desilusión, cada noche un nuevo anhelo."
Tomado de Caligrafía Mental. S. B. 2006
Tomado de Caligrafía Mental. S. B. 2006
viernes, 25 de abril de 2008
If but some vengeful god would call to me From up the sky, and laugh: "Thou suffering thing,Know that thy sorrow is my ecstasy, That thy love’s loss is my hate’s profiting!"
HAP. Thomas Hardy (fragmento)
http://www.theotherpages.org/poems/wessex.html
HAP. Thomas Hardy (fragmento)
http://www.theotherpages.org/poems/wessex.html
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